Recientemente, tuvimos el privilegio de visitar la Fundación Redimido de Dios, un espacio donde compartimos una jornada llena de fe y esperanza con 30 jóvenes y adultos (entre los 18 y 27 años).
Durante este encuentro, la presencia de Dios tocó corazones de manera profunda. Nos llena de gozo compartir que este grupo de valientes recibió a Jesús como su único Señor y Salvador, marcando el inicio de una nueva temporada en sus vidas. No solo fue una visita, fue el momento en que muchos decidieron entregar su pasado a Dios para abrazar un futuro con propósito.


Más allá de una palabra de aliento, nos enfocamos en sembrar la semilla de la Identidad como Hijos de Dios. Enseñamos que:
1. No somos definidos por nuestros errores, sino por el amor del Padre.
2. Pertenecemos a una familia espiritual que nos sostiene.
3. Tenemos acceso a una herencia de gracia y restauración.
Creemos firmemente que cuando un joven comprende que es un hijo amado, su mentalidad cambia y su destino se transforma. Seguimos comprometidos con la labor de llevar luz a cada rincón donde haya un corazón dispuesto a ser redimido.

Tocados bajo el poder del Espiritu Santo para ser transformados en una nueva criatura
